jueves, 9 de marzo de 2023

PREPARACIÓN ANTES DE CADA MEDITACIÓN Y OFRECIMIENTO DESPUÉS DE CADA HORA

               ANTES Y DESPUES DE LA MEDITACION



Las 24 Horas de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo

Preparación antes de cada meditación

Oh Señor mío Jesucristo, postrada ante tu divina presencia,

suplico a tu amorosísimo corazón que quieras admitirme a la

dolorosa meditación de las 24 horas en las que por nuestro

amor quisiste padecer, tanto en tu cuerpo adorable como en tu

alma santísima, hasta la muerte de cruz.

Ah, dame tu ayuda, gracia, amor, profunda compasión y

entendimiento de tus padecimientos mientras medito ahora la

hora… Y por las que no puedo meditar te ofrezco la voluntad

que tengo de meditarlas, y quiero en mi intención meditarlas

durante todas las horas en que estoy obligada a dedicarme a

mis deberes, o a dormir. Acepta, oh misericordioso Señor, mi

amorosa intención y haz que sea de provecho para mí y para

muchos, como si en efecto hiciera santamente todo lo que

deseo practicar.

Ofrecimiento Después de Cada Hora

Amable Jesús mío, Tú me has llamado en esta hora de tu

Pasión para hacerte compañía, y yo he venido. Me parecía

oírte angustiado y doliente que oras, reparas y sufres, y con las

palabras más conmovedoras y elocuentes suplicas la salvación

de las almas. He tratado de seguirte en todo; ahora,

debiéndote dejar por mis acostumbradas ocupaciones, siento

el deber de decirte “gracias” y un “te bendigo”.

Sí, oh Jesús, gracias te repito mil y mil veces y te bendigo

por todo lo que has hecho y padecido por mí y por todos;

gracias y te bendigo por cada gota de sangre que has

derramado, por cada respiro, por cada latido, por cada paso,

palabra, mirada, amargura, ofensa que has soportado.

En todo, oh mi Jesús, quiero ponerte un “gracias” y un “te

bendigo.” Ah mi Jesús, haz que todo mi ser te envíe un flujo

continuo de agradecimientos y bendiciones, de manera que

atraiga sobre mí y sobre todos el flujo de tus gracias y

bendiciones.

Ah Jesús, estréchame a tu corazón y con tus santísimas

manos márcame todas las partículas de mi ser con tu “te

bendigo”, para hacer que no pueda salir de mí otra cosa que un

himno continuo de agradecimiento hacia Ti.

 Nuestros latidos se tocarán continuamente, de manera que me darás vida, amor, y una estrecha e inseparable unión contigo.

Ah, te ruego mi dulce Jesús, que si ves que alguna vez estoy

por dejarte, tu latido se acelere más fuerte en el mío, tus

manos me estrechen más fuerte a tu corazón, tus ojos me

miren y me lancen saetas de fuego, a fin de que sintiéndote,

rápidamente me deje atraer a la unión contigo.

Ah mi Jesús, mantente en guardia para que no me aleje de

Ti, y te suplico que estés siempre junto a mí y que me des tus

santísimas manos para hacer junto conmigo lo que me

conviene hacer. Mi Jesús, ah, dame el beso del divino amor,

abrázame y bendíceme; yo te beso en tu dulcísimo corazón y

me quedo en Ti.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

VIGÉSIMA CUARTA HORA De las 4 a las 5 de la tarde

La sepultura de Jesús  Gracias te doy, oh Jesús, por llamarme a la unión contigo por medio de la oración, y tomando tus pensamientos, tu len...